lunes, 28 de febrero de 2011

EL SUEÑO MEXICANO

Así como existe el sueño Americano de llegar a Estados Unidos y poder volverse millonario con trabajo duro aun cuando llegaste si nada, aquí en México tenemos nuestro propio sueño.

Y es la receta de las novelas de Televisa y TV Azteca para tener a la gente pegada a la televisión.

EL HUMILDE QUE SE CONVIERTE EN MILLONARIO POR SU BUEN CORAZÓN.

Y es que es la esperanza; que el señor de la casa se enamore de la sirvienta o que el taxista le salve la vida a su pasaje que es una millonaria que busca a alguien honesto y con valores.

¿Y el trabajo duro?
¿La preparación?
¿La ventaja competitiva?
¿La mejora constante?

Este es el mexicano, que vive su sueño y deja su vida en manos de Dios en vez de tomarla en sus propias manos. Este es el mercado potencial en un 95% de su totalidad, una observación para que conozcamos a quién nos estamos dirigiendo cada vez que queremos comunicar algo.

viernes, 25 de febrero de 2011

LA PROSTITUCION DE LOS MEDIOS

Cuando comenzaron los medios masivos, el publicitarse era sencillo y muy efectivo.
Sin embargo mientras el tiempo ha evolucionado y la oferta se ha saturado, los medios masivos empezaron a buscar espacios para aprovechar este gran potencial para ellos.

Y es por eso por lo que ahora se comercializan espacios que no tienen un impacto significativo en el mercado meta y tienen un costo que, aunque pequeño, se convierte en gasto por la poca efectividad del medio.

No hay que dejarse engañar por estos pseudo medios BTL y siempre analizar el verdadero impacto que puede tener un medio publicitario.

jueves, 24 de febrero de 2011

LA BUROCRACIA Y EL NO HACER

Es el síndrome típico de una empresa desde que es mediana.

Como el departamento de Investigación no me dijo, los de Presupuestos no cotizaron, el de Mercadotecnia no preparó y los de Ventas ni saben de qué se trata.

Y a final de cuentas, nada pasó.

¿Qué diría el dueño de la empresa si supiera que por estas excusas su empresa está dejando de generar?

Para cada tarea, un responsable, un supervisor y ¡A trabajar!